El bastón verde es una herramienta de orientación y movilidad para personas con visión limitada.

El bastón verde es una iniciativa que promueve que las personas con baja visión o limitación de su campo visual circulen por la calle con un bastón de dicho color. La herramienta persigue dos objetivos: además de ayudarle como guía a quien lo usa permite a los transeúntes identificar a las personas que posean dicha condición y así poder ayudarlos mejor en caso de ser necesario.

La idea surgió en Argentina y fue promovida por Perla Mayo, una profesora uruguaya de educación especial pero radicada en nuestro país. Mayo inició un movimiento debido a la experiencia de una de sus alumnos quien tenía problemas de baja visión y se manejaba con un bastón blanco y certificado de discapacidad con ceguera. Perla había descubierto un problema: cuando esas personas subían a un medio de transporte público y usaban un teléfono móvil eran agredidos por gente que creía que su ceguera era falsa y estaba sacando una ventaja por ello.

El hallazgo de Perla fue absolutamente casual pero cambió para siempre su vida y la de los afectados para siempre. Ella hace 30 años que imparte educación para ciegos. Un día, en una clase, un niño le comentó que ese día no llevaba puesto los aros. Alarmada, la profesora fue a revisar urgentemente la ficha del alumno para poder realizar interconsultas con otros profesionales.

Mayo decidió iniciar un proceso de trabajo para poder instaurar un sistema de “lectoescritura en letras grandes” en chicos con problemas de visión

“El diagnóstico de ese chico, que veía un poco, era que era ciego y yo le estaba enseñando braille y el uso del bastón blanco. El chiquito me dice ´yo miro al techo y te veo´. Así que, desesperada, agarro su legajo médico que era retinopatía de prematuro grado cinco, es decir que nació prematuramente quedó ciego por oxígeno en demasía y éste le quemó las retinas. Incapacidad visual 100%” señala Perla.

Las esperanzas de iniciar un camino más adaptado para quienes padecían lo mismo que ese alumno se disiparon prontamente. “Llamé al oftalmólogo que lo atendía para explicarle y me respondió ´éste es uno de los miles de casos que usted va a atender en su vida´. Y me cortó el teléfono”, cuenta con una sorpresa que tampoco se le disipa.

En ese momento Mayo decidió iniciar un proceso de trabajo para poder instaurar un sistema de “lectoescritura en letras grandes”. Porque ella entendía que el mundo no estaba en braille. Se ilusionó mucho pero también descubrió que alfabetizar con letras grandes para niños que ven poco tampoco entraba en la currícula del Ministerio de Educación. “Luego de cinco intentos en diferentes escuelas, me terminaron echando. Pero mi corazón me dictaba que no podía iniciar en braille a alguien que sí podía ver”, cuenta.

A partir de aquellos días Perla inició una larga lucha cuyos resultados pudieron plasmarse muchos años después en el Centro Mayo de Baja Visión, una institución que actualmente ayuda a las personas en todo el proceso de evaluación y rehabilitación, y brinda apoyo terapéutico para mejorar la calidad de vida de aquellas personas diagnosticadas con baja visión.

La Organización Mundial de la Salud estima que el 11% de la población padece “alguna disminución severa visual”. En el mundo hay 246 millones de personas que tienen baja visión, y por todos ellos es muy importante que se difunda la existencia del Bastón Verde, como símbolo de Identificación y Pertenencia.

Un elevado número de personas en el mundo tienen Baja Visión, por patologías como glaucoma, retinopatía diabética o retinitis pigmentaria. Ven pero escasamente y de muy variadas formas.

Guillermo Andina y Carolina Prat se interiorizaron en la importancia del uso del bastón verde

A través de un tratamiento de baja visión se le puede enseñar a un paciente a maximizar su remanente de visión con ayudas ópticas: microscópicos, telescópicos, lupas de alta graduación o filtros especiales. Para la rehabilitación visual también pueden ser útiles las ayudas no ópticas como las hojas de alto contraste o rotuladores especiales.

Estos pacientes que se encuentran entre el límite del ver y el no ver rechazan el uso del bastón blanco, sencillamente porque se niegan a que se los considere ciegos. A partir de un trabajo experimental en Argentina se les propuso a un grupo de pacientes de baja visión adquirir su independencia utilizando un instrumento de Orientación y movilidad que sería un bastón de color verde, que los identificaría como personas que ven poco pero que no son ciegas. La aceptación fue tan buena que aparecieron leyes en el mundo avalando su importancia.

Guillermo Andino haciendo una prueba ocular

En Argentina y Uruguay el uso y reconocimiento del Bastón Verde ya forman parte de una ley. Y ya se está utilizando en otros países latinoamericanos como Costa Rica, Chile, Nicaragua, Colombia, Paraguay, México, Ecuador, Bolivia y Venezuela.

Hace falta una fuerte campaña para difundir e informar a la sociedad sobre este instrumento de orientación y movilidad. El bastón verde nos indica que esa persona tiene dificultades para su desplazamiento. Y por tal motivo necesitan de algún tipo de ayuda. Debemos educarnos y educar a otros para hacer una sociedad que contenga, incluya y proteja a las personas con baja visión, una comunidad que ha sido marginada y agredida durante mucho tiempo.

Fuente: www.infobae.com