Ellos se dedican a difundir información sobre trasplantes de órganos, apoyar a todos los que hayan pasado por esta situación y, principalmente concienciar a la población sobre la importancia y urgencia de que todos donen sus órganos.

CC: ¿Cuál fue el disparador para que naciera la Fundación Villamercedinos Solidarios?
Roberto: Este proyecto arranca después de haber vivido 9 años (casi 10) de espera para trasplantarme de corazón, viajando de regreso de un encuentro de trasplantados de la provincia de Buenos Aires, mi señora me dice “tenemos que hacer algo en la provincia, tenemos que hacer una ONG para difundir este tema que no lo habla nadie” y es cierto, no es que solamente acá no se hablaba, no pasaba en ningún lado. Estamos hablando de casi 10 años atrás y la donación de órganos era preocupación de aquel que le tocaba, no de aquellos que eran sanos. Entonces decidimos, con ayuda de gente que estaba en el tema, como Roberto Schwartz (que en su momento fue Ministro de Salud de la provincia con quien tenemos una amistad de muchos años), nos sugirió que en vez de hacer una Asociación hiciéramos una Fundación porque nos decía que es un tema que no cualquiera lo aborda con la seriedad que lo veníamos haciendo nosotros como familia. O sea, la seriedad pasa porque a nosotros no nos contó nadie como es la experiencia pre trasplante y después de un trasplante, lo experimentamos en carne propia con todas las cosas difíciles que tenés que vivir, las cosas hermosas que te pasan mientras esperás… yo soy muy creyente y siempre digo que Dios te pone instrumentos en el camino con los cuales te vas orientado y ubicando en el espacio en el que estás, y tratás de dentro de todo el daño que tenía en mi corazón, tratábamos de ayudar a muchísima gente, que lo logramos hacer, como a gente que estaba imposibilitada de viajar, gente que no tenía contactos en distintos hospitales nosotros hicimos el nexo en capital para que se pudieran atender allá y bueno, fueron pequeñas cosas que se fueron nutriendo… y el disparador fue haber participado de ese encuentro nacional de trasplantados en 9 de Julio, en la provincia de Buenos Aires, y en el regreso con mi señora y mis hijos decidimos hacer una ONG… nosotros no hablábamos ni de asociación ni de fundación en su momento, queríamos hacer algo para tener una personería jurídica para poder se útiles. Bueno, y con el tiempo lo logramos y ya van para seis años, mi señora falleció a fines del año pasado, que fue quién ideó la fundación, es un ángel que nos guía desde donde esté para que sigamos trabajando por el bien de aquellos que más lo necesitan, que es quién está esperando un trasplante: se llamaba Susana Mercau y fue la artífice de esto tan hermoso que hacemos, que es ayudar al prójimo y por sobre todas las cosas, informar a la sociedad de un tema que no le interesa a nadie mientras no le toca. Es un tema muy difícil, nosotros tratamos de estar en colegios, hemos estado en la universidad, en la UnViMe, hemos estado en FiCes dando charlas, en la policía, en los colegios (principalmente primarios), dando charlas sobre la donación de órganos, porque ahí invitamos a los papás que nos acompañen a las charlas con los chicos, porque hablamos de un tema muy difícil, que es más difícil todavía que la donación de órganos en adultos, que es la donación de órganos pediátrica, ahí depende pura y exclusivamente de la buena voluntad y predisposición de los papás para que, pasado algo en la familia en un menor de 18 años, la potestad la tienen los papás para que se decida si se dona o no un órgano, entonces hacemos mucho hincapié en la familia para que lo vean desde el lado de aquel que está perdiendo un hijo, que se nos va un ser querido, sabemos que le estar dando vida a uno, dos o tal vez a seis personas… es un tema complejo. Por sobre todas las cosas yo siempre dije, los tabúes que están instaurados en la sociedad, los miedos infundados, del famoso vehículo trafic blanca, de que te van a pegar un tiro si firmás un acta de donación y esas cosas que bueno… después que se hacen las charlas, después que comentamos todos esos mitos, la gente empieza como a sacarse esas dudas, pero tenés que instruirla, que enseñarles un poco que aprendan a hablar del tema sin miedo.

CC: ¿Cuál ha sido la acción más relevante que han hecho en la Fundación este año y, por otro lado, cuál es la que más te impactó o más te dejó a nivel personal?
Roberto: En la mayoría de los eventos que participamos, que por supuesto lo hacemos con el permiso y la autorización de quienes los organizan, hemos tenido una respuesta super favorable a lo que es la donación de órganos. Nosotros entregamos todo tipo de folletería y si vemos personas interesadas en manifestarse como donantes de órganos, los invitamos a que hagan el acta de donación que nosotros disponemos, que son las oficiales que tiene el INCUCAI (y que la gente de difusión y prensa nos ha autorizado para que podamos hacer actas). Y las últimas que hicimos fueron el fin de semana que pasó en el Turismo Nacional, con el relator Luciano Kinder nos conocemos hace muchos años, pero con este tema siempre había algo que lo frenaba pero esta vez estuvimos charlando por un tiempo bastante prolongado y salió la pregunta e inmediatamente dijo que sí. Hicimos el acta de donación con él, le pedimos autorización para hacer unas fotos para un cartel de donación de órganos, y en base a eso ellos mismos difunden compartiendo en sus redes sociales… y esa difusión la hacen justamente con el jefe de prensa de la categoría, se hicieron donantes. Esta gente tuvo el gesto de difundir que ellos se hicieron donantes, para que los imiten sus amistades, eso es muy bueno.

CC: ¿Hasta dónde te gustaría llegar con la Fundación?
Roberto: El sueño de todo trasplantado, de todos aquellos que estamos en la difusión, es llegar a la lista cero, que no haya listas de espera. Ese es el ideal que tenemos nosotros en el país, como en todas partes del mundo. Tenemos los españoles que son lo máximo en concientización de donación de órganos, pero todavía ellos no logran bajar los números de las listas de espera. Lo ideal sería que no existan las listas de espera en el mundo, pero lamentablemente a veces la demanda es mucho mayor que el ofrecimiento. El sueño de la Fundación en parte se está cumpliendo… en la actualidad estamos integrando el Consejo Asesor de Pacientes a nivel nacional que depende del INCUCAI. Es un paso muy grande que hemos dado, ya que no todas las provincias tienen un delegado en el INCUCAI, que trata las problemáticas de los pacientes de la provincia. Me queda contactarme con la gente del Ministerio de Salud de la provincia, para ver si podemos lograr algún tipo de apoyo por ese lado, porque a veces viajar todos los meses es honeroso y la Fundación no tiene los recursos necesarios para afrontar los costos, ya que las reuniones suelen ser de 24 o 48 horas (no continuadas por supuesto). Nosotros los trasplantados lamentablemente no podemos viajar en colectivos que vaya mucha gente, o sino tenemos que ir abajo y con barbijos. Se nos hace muy difícil por la cantidad de horas del viaje a Buenos Aires, y con el riesgo de tener que absorber cualquier “bichito” que anda dando vueltas. Quisiéramos conseguir a través del gobierno provincial, los traslados aéreos para asistir a esas reuniones mensuales, para dos personas.