Ellas pelean contra la desnutrición infantil, soñando con igualar las oportunidades sociales, generando contención emocional y económica, dando enseñanza en cursos con salidas laborales.

CC: ¿Cuál fue el disparador para que naciera la Fundación Niños Felices?
Gabriela: Fue una palabra muy concreta, que la fe sin obra era muerta”, como que entendí que si no hacía nada por nadie, podía tener mucha fe, orar mucho y no faltar nunca a la iglesia, pero si no tenía obras y no hacía nada por el prójimo era en vano todo lo que podía llegar a hacer yo, así que eso impactó en mi, me dio un entendimiento y la otra fue poder seguir con el legado que dejó mi papá, porque el había empezado el comedor y lo sostuvo durante 8 años, hasta que fallece por cáncer al páncreas y como que nadie quedó haciendo la buena obra que el hacía, así que entre esa palabra y seguir con el legado… llegaron a sonar tanto en mi mente y en mi corazón como para querer seguir ayudando a la gente, a los niños y empezar a hacer cosas por los niños del barrio (Kennedy, Rawson, Chubut, San José, CGT y Libertad. Pero ayudamos también a gente de barrio Pescadores, 1° de Mayo, La República, Solidaridad, Eva Perón, 220 Viviendas, 30 Viviendas, Padre Mujica… barrios que nos quedan entre 40 y 70 cuadras).
En mi primer momento me uní a hacer una cuenta de facebook, porque ni siquiera sabía como se hacía, me compartió mi hermano todas sus amistades, y de ahí nacen tres mamás de sus amigas que apoyan esta idea y empezamos con ellas a comprar cada una 3 kgs de pan, juntamos dinero para poner mate cocido para hacerles leche con chocolate… Empezamos un primero de noviembre de 2011, con mucha alegría, mucho entusiasmos, muchos miedos de saber cómo nos iba a ir y a mostrar todas estas cosas a través de la página y la primer circunstancia fue que empezamos con 17 niños. Eso fue nos motivó a llegar al inicio, pero después ver la necesidad de los niños, sus pies descalzos, su ropa rota, el hambre que tenían, el descuido… ver tantas cosas nos impactó y fue el disparador más grande para seguir y no abandonar, hasta el día de hoy, haciendo esto día a día. Empezamos haciéndolo tres veces por semana y hoy es un trabajo que nos lleva de Lunes a Sábado.
El saber que quizas eso era una cena, los veías con la ropa que les quedaba chica, los calzados con agujeritos, esas cosas… la necesidad! Que te cuenten que no han comido nada en todo el día, que solamente tomaron una taza de te y un poco de pan, de pelearse por la comida porque era lo único que iban a comer… nos llevó a querer hacer más cosas.

CC: ¿Cuál ha sido la acción más relevante que han hecho en la fundación este año y, por otro lado, cuál es la que más te impactó o más te dejó a nivel personal?
Gabriela: Creo que la hicimos sin darnos cuenta, el haber dado contención a los niños, desde el momento de darles de un abrazo, de poder prestarles un oído para escucharlos, del poder abrigarlos, calzarlos… obviamente no salió todo de una sola persona, siempre fueron muchas las personas, y hasta el día de hoy lo son, que pueden hacer los niños felices, porque sino no podríamos. Creo que la contención fue la acción más relevante y que no nos dimos cuenta, porque con los años, escuchar a un niño decir “como tenía donde venir a jugar fue que no me drogué en las calles”, “como sabía que podía conseguir una taza de leche, o algo, fue que me dieron ganas de estudiar”, o “el saber que había alguien que creía en mi, que no iba a ser uno que junte cartones, sino que alguien creyó que podía hacer algo más, fue que decidí no querer ser un cartonero o no querer ser un tipo que está tirado en una esquina”.
Hicimos cosas en este accionar que repercutió en tantas otras cosas re lindas y hermosas que no nos dimos cuenta. Por el impacto quisimos cubrir la necesidad por tener corazón, por ser humanos… una cuestión lógica por decirlo así. Y después a través de la contención, de eseñarles a amasar, de hablarlos, de darles consejos, de ver las niñas con 12 años y decir “no, no te mostrés así”, “no permitas el toqueteo”, el hecho de darles la contención con un punto de vista como madre, yo creo que todas las que ayudamos en algún momento hemos dado un consejo desde el punto de vista de mamá o de papá, y al ellos no tenerlo (ya sea porque tienen una mamá depresiva, o una mamá que tiene que salir a prostituirse o que tiene salir a laburar todo el día) y esa mamá tal vez no estuvo en ese momento para darle consejo y uno adoptó ese papel. Hemos logrado tener chicas que no fueran mamá a los 12, 13 o 14 años, no digo que no los tengan nunca, pero no a tan temprana edad, mamás que quieran terminar el colegio (hay varias chicas que al día de hoy las veo y me dien que “estoy terminando la secundaria, en una nocturna, pero la estoy terminando”), chicos que han terminado secundaria, chicos que han conseguido trabajo y no han embarazo a ninguna chica, chicos que han salido totalmente de la droga… ese tipo de cosas me han dicho que ha sido gracias a venir a tomar un te acá, a venir a jugar al fútbol, el venir a amasar… el saber que tenían para hacer cosas mejores, que acá les hayamos alimentado el sueño de que pueden llegar a ser mejores personas, con buenas palabras, el que se pudieran vestir bien… se sintieron queridos, mimados, que les prestaron atención… y eso hoy vemos que son otra clase de hombres o mujeres y que crían a sus hijos y no se han ido de la casa, no han dejado a la mamá sola, tirada… Poder dar contención y palabras de ánimo, al momento de que estén llorando poder darles un abrazo, eso fue lo más relevante más que darle un plato de comida, un abrigo o un calzado, hemos hecho que hoy sean otras personas. Tengo contacto con varios niños que ya son grandes, de 20 o 21 años, y ver eso… porque los levantamos de las calles, prácticamente, para que tuvieran un lugar en donde estar salvos, seguros, vestidos, cambiados, donde le enseñamos a decir gracias y por favor, donde les dijimos que lo mejor que pueden tener es la educación… y esas cosas, las palabras y las buenas acciones y eso de pasar tiempo juntos, hicieron que hoy sean otra clase de persona. Hoy por hoy estamos abasteciendo a las mamás y ellas están reeducando a los niños. Al principio educamos niños, hoy vamos por las mamás, hablándoles. Son 45 mamás que se preocupan, al principio rescatamos niños porque esos niños no tenían una mamá que se preocupara, hoy las rescatamos, se están preocupando por sus hijos, desde venir a buscar el calzado; son ellas las que les eligen el calzado y la ropa, las que los traen, los cuidan… Estamos levantando mamás seguras, que no estén deprimidas, que no quieran quitarse la vida, mamás que pueden entender que si tienen una ayuda segura ya no quieren prostituirse porque ya tienen esa ayuda…
Todos hacemos, desde el que trae la ropa y se puede vestir un niño, el que trae un calzado y podés calzar al niño, el que trajo un botín y era justo el botín que el niño soñaba y repente lo trajiste vos y fuiste el nexo. Yo tuve la oportunidad de ver un niño llorar por recibir unos botines que pensó que nunca en su vida los iba a comprar. Y el con esos botines, aunque sea por 6 meses porque le creció el pie, se sintió Messi. Es un sentimiento que no se va olvidar nunca y lo hicimos entre todos. Como cuando un niño recibió su primera bici, su primera patineta o una nena cuando recibió su primer bebote, que ellas lo ven como un hijo… hay tantos sentimientos que uno empieza a sacar sin darse cuenta en las pequeñas acciones… De repente una campera hermosa que está de moda y alguien la donó, se la dimos a una nena y esa nena pudo volver a la escuela y que no le hicieran más bullying porque era la pobre de la escuela, sino que empezó a ser la nena que ahora tiene una campera al igual. Cuando todos hacen una acción se les puede dar igualdad.

CC: ¿Hasta dónde te gustaría llegar con la fundación?
Gabriela: El objetivo más grande que tengo es poder ser autonómo, poder darle trabajo a todas las mamás para que puedan ser dignas de darle a sus hijos lo que ellas quieran. Algo que no he podido lograr aún es darle la dignidad a las mamás de que ellas hagan su propio trabajo y puedan sacarlos a pasear en el momento que ellas quieran, que no pase que esta semana se come fideos porque de la fundación recibimos fideos, sino que ellas puedan darle realmente lo que quieran a sus hijos a través de un trabajo, y que se pueda dar un trabajo a través de la fundación. Tenemos ganas de poner panaderías, lugares de pastas, que generen trabajo… Costurería para las mujeres y que puedan hacer sábanas o almohadones, que sean ellas mismas las que fabriquen y ganen a través de la fundación, teniendo la seguridad de que su hijo va merendar en la hora que ella esté trabajando o va desayunar, porque le va corresponder su plato de comida… Me encantaría que puedan darles de comer de lunes a viernes y que tengan la estabilidad económica que necesitan y que puedan tener áreas de deporte y arte, donde los chicos puedan desarrollarse de la mejor manera… y eso creo que es una meta muy grande, muy costosa, pero que tengo la fe que va ocurrir, de que lo vamos a poder lograr entre todos, que eso algún día va existir y va estar, que vamos a poder dar trabajos y subsidios a diferentes personas que realmente quieran armar sus proyectos en beneficio o en favor de… metas más a corto plazo sería poder tener nuestra propia cocina grande con todas sus cosas, para que cocinemos a las que sean (hoy le cocinamos a 180 personas), que tengan los baños de varones como de nenas, que puedan tener una ducha para esas personas que por ahí pasan semanas que no se pueden bañar porque no tienen jabón o porque no tienen agua caliente, que lo puedan hacer.
Y tengo millones de metas más, una vez que logre esas quiero hacer otras metas y mi cabeza siempre de acá a 15 y 20 años, lo que vayamos pudiendo lograr. Hoy sólo les podemos dar una sóla porción, me encantaría que los niños se sienten y puedan comer hasta que queden satisfechos, que puedan comer una fruta diaria, que puedan desayunar realmente. Mi sueño es que la fundación esté abierta desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde, con que el niño a las 7 puedo venir a desayunar e irse a le escuela, que después pueda venir y comer, donde a la tarde pueda merendar, tenga espacios de apoyo escolar y para hacer sus deportes… y a la mañana se esté trabajando en todo lo que sería para ayudar y darle al niño, reeducarlo y que tengan el mejor espacio, las mejores áreas, que sea un lugar de bien y que todos apoyemos esas ideas y que esas cosas se logren, tenemos que juntar mucha gente que trabaje y otros con capital. Esas personas van a llegar en un momento a futuro para que realmente se puedan empezar a gestar niños de bien. La batalla es grande, pero no es imposible!