En 1995 la Asamblea General proclamó el 17 de junio Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía (resolución 49/115), en conmemoración de la aprobación de la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación el 17 de junio de 1994. Se invitó a todos los Estados a que dedicaran el Día Mundial a sensibilizar a la opinión pública respecto de la necesidad de cooperar en el plano internacional para luchar contra la desertificación y los efectos de la sequía y de aplicar la Convención de Lucha contra la Desertificación.

En 2006 las Naciones Unidas celebró el Año Internacional de los Desiertos y la Desertificación para llamar la atención sobre las causas de la desertificación y la degradación de la tierra, la pobreza que es consecuencia de éstas y las formas de hacer frente al problema.

En su quincuagésimo octavo período de sesiones, la Asamblea General decidió declarar 2006 Año Internacional de los Desiertos y la Desertificación (resolución 58/211 de 23 de diciembre de 2003). Invitó a todos los países a que establecieran comités nacionales o centros de coordinación y celebraran el Año organizando las actividades que correspondiera. Exhortó a todas las organizaciones internacionales pertinentes y los Estados Miembros a que apoyaran las actividades relativas a la desertificación, incluida la degradación de las tierras, que organizarán los países afectados, en particular los países africanos y los países menos adelantados.

La Asamblea ha designado al Secretario Ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación en los países afectados por sequía grave o desertificación, en particular en África, coordinador del Año, en asociación con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola y otros órganos pertinentes de las Naciones Unidas.

El 22 de diciembre de 2005, la Asamblea resolvió afianzar la aplicación de la Convención a fin de combatir las causas de la desertificación y la degradación del suelo, así como la pobreza provocada por la degradación del suelo, mediante la movilización de recursos financieros suficientes y previsibles, la transferencia de tecnología y la creación de capacidad a todos los niveles. La Asamblea acogió con satisfacción el nombramiento de portavoces honorarios de las Naciones Unidas del Año Internacional de los Desiertos y la Desertificación y alentó al Secretario General a que nombrara a más personalidades a tales efectos a fin de promover una celebración exitosa del Año en todo el mundo (resolución 60/200).