Es un conjunto de mujeres que de forma voluntaria recauda materiales para confeccionar de forma artesanal pelucas de pelo natural para personas que han perdido su cabello.

CC: ¿Cuál fue el disparador para que naciera el grupo Pelucas Solidarias San Luis?
Fernanda: El disparador fue la vivencia personal, mi cuñada tenía cáncer y a raíz de eso yo quise conseguir una peluca por internet, porque ya antes había visto que había gente que donaba el pelo en la televisión… y di con un banco de pelucas solidarias pero tenía que ir personalmente a buscarla, y era todo un tema plantearle a mi cuñada, en la situación que estaba, que tenía que ir con ella a buscar una peluca. Era algo que no estaba en las prioridades, ni por cuestiones de salud, ni por el gasto ni nada… Así que ni lo mencioné.

Ahí fue cuando me plantié replicar acá el proyecto. Pero fue como esas cosas que en algún momento planteás y nunca concretás, ¿viste? El 28 de Diciembre me quebré la rodilla y entonces tuve mucho tiempo para pensar porque tuve que estar un mes inmovilizada, y entre tantas cosas que me replantié volvió a aparecer esto del proyecto y cuáles serían los límites para poder llevarlo a cabo. Uno era la adherencia de la gente y el otro el grupo… Porque, a ver, ¿con quién iba a contar para hacerlo y qué materiales necesitaba? La máquina del coser la tenía, los materiales los podía comprar y sólo debía conseguir pelo. Entonces aproveché el cumpleaños de mi hermana, fiesta con toda la familia, para contarles lo que estaba por hacer a ver quién me seguía. Mis viejos como que no entendían nada, pero siempre me siguen en todo, mi suegra (que era la que más me costaba porque era su hija quién falleció por cáncer), amigas y gente que se prendió. Por ejemplo María vino a mi casa, fue la primera nena que nos donó su pelo, su mamá nos dijo que era peluquera y que nos podía ayudar… y ahora ella es la que no falta un sábado! Se armó un grupo muy lindo con gente que no se conocía y que lo hicimos gracias a este proyecto. Actualmente somos doce, dos varones y diez mujeres. Esos dos varones son mi papá y mi marido, obligados jaja. Pero colaboran en todo, de hecho son quienes se encargan de los envíos, de ir a buscar y mandar encomiendas, cebadores de mates oficiales. Entre nosotros nos dividimos las tareas, por ejemplo yo coso los casquetes, otra arma cortinas con cinta papel, otra las va cosiendo, otras dos chicas van cosiendo a mano las cortinas ya listas al casquete, las van montando. Después Lau que es peluquera, les va dando el corte final para que quede lo más parecido a la persona que lo va recibir, como lo tenía antes. Eso también está bueno decirlo, que nosotros hacemos las pelucas lo más parecido que se pueda a lo que tenían, la idea es que no se note que tienen una peluca, por eso les pedimos una foto de como eran antes, para que queden bien bonitas.

Después de esa reunión familiar yo creé la fanpage un 4 de Febrero. Una amiga que es diseñadora gráfica me hizo el logo y el flyer, entonces lo publiqué esa madrugada, como a las 3 de la mañana, y en menos de 24 horas ya lo habían compartido mil veces, así que fue una locura! Tenía una cantidad de mensajes que no te podés imaginar y no daba abasto para responder mensajes. Queriendo donar y pidiendo peluquitas, viendo como era el sistema. Mucha gente nos donó pelucas ya listas que eran muy viejitas, las desarmamos y armamos nuevamente, después de hacerles tratamientos, y logramos recuperarlas, así que esas las entregamos ahí nomás.

Y eso nos pasa generalmente, si nos donan alguna que está en desuso, vemos en qué situación está o si la podemos acomodar un poco para entregarlas cuanto antes.
Lo peor que me podía pasar era que nadie se prendiera, y si era así eliminaba la fanpage y acá no pasó nada! Pero gracias a Dios pasó todo lo contrario, de hecho la gente del interior fue enorme la convocatoria que tuvo: de Nueva Galia, Buena Esperanza, Los Cajones (que queda al lado de Villa Dolores), de hecho en Villa Dolores hay una peluquería que nos junta un montón de pelo por mes y nos trae, de Villa Mercedes… de todos lados! Y se re prendieron con el proyecto, se super sensibilizaron y bueno… sigue creciendo todos los días.

CC: ¿Cuál ha sido la acción más relevante que han hecho en el grupo este año y, por otro lado, cuál es la que más te impactó o más te dejó a nivel personal?
Fernanda: Impactante para nosotros fue el antes y el después. O sea, porque empezamos de cero, muy de cero. Necesitábamos una buena cantidad de pelo porque hacen falta más o menos tres o cuatro cortes de pelo completo para lograr una peluca, y tiene que ser muy parecido.
Los primeros tres meses fue colecta y clasificación de pelo nada más, y después cuando empezamos a coser y logramos la primer peluca… no te puedo explicar la emoción! Primero de saber que nos salía, con el compromiso y presión que teníamos encima, porque ya teníamos pedidos, ya teníamos gente que se había cortado todo… Fue un lloradero general! Y después al entregarla, mandarla por encomienda y verla puesta! Ver esa primer peluquita puesta nos hizo decir “Wow! Valió la pena todo el movimiento y todo lo que significa trasladarnos, coser, postergar la familia, las actividades de cada una…”. Todos los sábados sabemos que nadie se puede comprometer, que sí o sí tenemos esto. Ese fue nuestro mayor logro.

También nos moviliza un montón el hecho de poder difundirlo, por ejemplo en los colegios. Se han hecho colectas en los colegios, los niños nos ayudan haciendo los porta pelucas con materiales reciclados, entonces nosotras también enviamos un porta peluca hecho por un niño, que eso tiene otro valor emocional, más las peluquitas y más los turbantes que cosemos nosotras.
También aprovechamos para poner un stand en los eventos que una productora realiza en el teatro, y eso nos sumó un montón, porque mostramos lo que hacemos, la gente que está haciendo cola para entrar a ver la obra se acerca a preguntar que estamos haciendo y puede ver el resultado ahí mismo. Esa misma gente al otro sábado te lleva un mechoncito de pelo que tenía guardado hace 10 años y así… También nos has pasado que los famosos nos han hecho un videito, o se han sacado una foto en el stand, y nos han ayudado con la difusión un montón.

CC: ¿Hasta dónde te gustaría llegar con la agrupación?
Fernanda: Hasta que podamos lograr un banco de pelucas que tenga stock, ahora nos manejamos con una lista de espera y en la medida que tenemos una lista, avisamos y la entregamos ahí nomás; pero lo ideal sería poder un banco, que el que la necesita, venga y se la lleve en el momento, que no tenga que esperar. Lo mismo con los turbantes, nos gustaría tener mucho y en algún momento llegar a tener un lugar propio o al menos disponer de un lugar todo el tiempo, porque nos reunimos en el garage de mi casa y sólo los días sábados por la mañana. Y termina todo y toca desarmar porque después tengo que meter el auto, no es un lugar permanente. En cambio si pudiéramos tener un local hasta incluso podríamos recibir pelo todos los días y no sólo los sábados, eso sería genial!

También nos gustaría seguir trabajando con los colegios y fomentar los niños y en los adolescentes, el tema de la empatía, de la solidaridad, y que desde nuestro humilde lugar podemos hacer un montón.
Rescato eso, que nuestro grupo es todo voluntad, no ganamos nada, no tenemos rédito económico ni mucho menos, de hecho gastamos un montón porque cada vez que nos falta algo salimos a comprarlo. Hacemos esto de corazón y con la idea de poder dulcificar en algún punto el tratamiento. Sabemos que no se va curar del cáncer porque use una peluca de pelo natural, pero también sabemos que una peluca así cuesta, mínimo, treinta mil pesos, y que es super necesario cuando la estás pasando tan mal y cuando tu reflejo en el espejo no es el mismo, y cuando ves el deterioro día a día, que fomenta una depresión… Entonces lo que intentamos desde nuestro lugarcito es dulcificar ese tratamiento, acompañar con algo tan sencillo como es un turbante o una peluca, pero es eso: acompañar al tratamiento de esa persona.

También hay que aclarar que existen varios bancos de pelucas en otras provincias. No se cuantos puntualmente, pero hay como ocho… En Buenos Aires, Santiago del Estero, Santa Fe… pero hay varios.